José María Arguedas en “Yo soy hechura de mi madrastra”, revela que sufrió maltrato infantil por parte de la segunda mujer que tuvo su padre, la cual discriminaba a José María cuando niño, ya que para ella, él era de una raza inferior.
El autor nos relata que comía con los empleados de la casa y fue ahí donde aprendió a hablar el quechua, la lengua con la que él se sentía muy identificado.En mi opinión, considero que José María Arguedas aprendió en quechua por necesidad propia y con el tiempo fue identificándose poco a poco con esta lengua; he aquí un artículo sobre la violencia y el maltrato infantil que este autor nos quiso dar a conocer en su obra literaria ‘Antología’.
Diariamente, miles de niños y niñas en el Perú son maltratados física y psicológicamente por sus padres, madres, parientes, profesores, o por cualquier adulto que considere al castigo físico como normal, aceptable y hasta “necesario”. Las víctimas de estos casos no aparecen en las estadísticas, salvo que los “castigos” hayan originado graves secuelas o la muerte de quienes recibieron los golpes. Aunque esto ocurre con mucha frecuencia, las diferentes formas de castigo físico siguen siendo vistas como un método de disciplina y aprendizaje.
“El Comercio”
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