miércoles, 22 de junio de 2011

Ser o No Ser Peruano


El Perú es un país pluricultural y de gran biodiversidad sin embargo el peruano imita comportamientos, costumbres y culturas, se “acultura”, desplazando la cultura peruana cuando se debe adaptar estos comportamientos con el fin de mejorar nuestra cultura sin necesidad de reemplazarla. 

La falta de identidad del peruano radica en la ausencia de conciencia de todo lo bueno que posee nuestro país y esto no es culpa del mundo. Este problema es y será el problema de nuestro país debido al desconocimiento de nuestra cultura. Es la falta de educación que no permite al infante crearse una adecuada identidad cultural.


En el libro “Basta de cuentos” de Andres Oppenheimer muestra cómo otras culturas se preocupan por la educación de su país logrando resultados favorables no solo relacionados a la educación si no a la superación de la sociedad y generación de desarrollo igualitario. 
Él ejemplifica desde el sistema de educación universitaria de Finlandia, sus clases personalizadas de tres maestros y la universidad gratuita, hasta las 18 horas de estudio de los niños chinos, todos ejemplos de cómo la educación infiere mucho en el desarrollo humano y en la formación de su cultura.
“Yo no soy un aculturado; yo soy un peruano que orgullosamente, como un demonio feliz habla en cristiano y en indio, en español y en quechua” 




Exclama Arguedas con orgullo propio de alguien que pese a las adversidades vividas en su familia, su vida amorosa y sus conflictos personales; superó esas barreras para poder mostrarle al mundo nuestra cultura, nuestro sentir con la esperanza viva de que algún día el peruano este orgulloso de ser peruano y él sabía que no se trataba de un tema de capacidad si no de voluntad.

Arguedas en su discurso “No soy un aculturado” muestra su descontento con la actitud de muchos peruanos que se “aculturan” es decir adoptan otras culturas, reemplazando la propia lo que le parece lamentable debido a las riquezas culturales de nuestro país y lo expresa así:

“Imitar desde aquí a alguien resulta algo escandaloso. En técnica nos superarán y dominarán, no sabemos hasta qué tiempos, pero en arte podemos ya obligarlos a que aprendan de nosotros y lo podemos hacer incluso sin movernos de aquí mismo”.

En este aspecto me encuentro completamente de acuerdo con el pensamiento de Arguedas sin embargo creo que la sociedad actual exige que adoptemos conocimientos, sistemas, lenguas, comportamientos  y  tecnologías para no estancarnos frente al avance mundial en todos estos aspectos.

No podemos abastecernos completamente solos, necesitamos del mundo y este también nos necesita; no podemos cerrarnos frente al mundo pues vivimos emergidos en  una semiglobalización. Hablo de una semiglobalización estando completamente de acuerdo con Pankaj Ghemawat que escribió el libro “Redefiniendo la globalización” donde expresa la necesidad de ser conscientes de que estamos inmersos en una semiglobalización puesto que aún los países conservan sus culturas, todos no conformamos un solo país pero la mayoría se encuentra confundido respecto a esto.

Es por eso necesario recalcar que la culpa de la transformación de la cultura no está en el término o en las prácticas de globalización, está en las personas que confunden el mejorar  y adaptar por imitar y reemplazar la cultura; la identidad nacional que nos distingue del ciudadano de otro país.

Lo único que se mantiene constante es el cambio (Peter Drucker) y ese cambio exige que tengamos la capacidad de adaptarnos a otras culturas sin necesidad de reemplazar la nuestra, como lo hizo Arguedas que viajo por distintas culturas pero  mantuvo la nuestras, sus raíces y fiel a la tierra que lo vio nacer.  

Arguedas describen muy bien en qué condiciones se encontraba el país y el exceso de aculturamiento por parte de los peruanos causándole indignación ante esta lamentable realidad sin embargo los tiempos han cambiado y la realidad actual es otra; no podemos vivir del pasado, en Latinoamérica sufrimos de una enfermedad llamada “vivir del pasado”, logrando que nos estanquemos frente a las realidades actuales mientras que por otro lado el peruano cofunde la emoción con orgullo; ¿Cuántas veces hemos escuchado a muchos hablar de lo bien que juega Pizarro, de lo buena que es Kina Malpartida, de lo genial que es Gaston Acurio y de la genialidad de Vargas Llosa?, pero alguno de ellos ¿ha intentado hacer lo mismo? ¿Cree en la posibilidad de lograrlo? ¿Confía en su país? ¿No se avergüenza?¿No desea ser extranjero y tener un lindo apellido? 


Hoy la publicidad y demás medios de comunicación influyen, pero no sería el impacto tan grande si no fuera por la vulnerabilidad de identidad cultural del peruano. Aprendamos a aceptarnos, a querernos y a valorarnos, no cambiemos reemplacemos nuestra cultura ni intentemos ser quienes no somos. 

Termino haciendo énfasis en esta frase de Arguedas: “Imitar desde aquí a alguien resulta escandaloso”.

POR: Rubí Benites Horna

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