miércoles, 22 de junio de 2011

Sierra ¿peruana?


Los índices de marginación y discriminación a la gente de la región sierra del Perú, va en aumento, el racismo siempre será el gran problema de la sociedad hasta que en los hogares peruanos, esto se pierda poco a poco.

Una de las razones por las que subsiste el racismo en el país es que los peruanos tendemos a negar que existe. Lo niega la víctima, que prefiere pensar que lo maltratan porque “no es importante” o “el otro es abusivo”, y lo niega el racista, que ha naturalizado la discriminación, es decir, le parece simplemente que su conducta es normal. En ambos casos, la negación es conveniente para evitar aceptar una realidad dolorosa y complicada, en la cual muchos peruanos somos discriminados por unos y discriminamos a otros.


Sería un grave error restringir el racismo a lo que algunas personas dicen o escriben: las peores expresiones del racismo son la pobreza, la desigualdad y la injusticia que enfrentan millones de peruanos. El racismo permite que estas situaciones sean percibidas como naturales; es decir, siempre existirán o, peor aún, sus víctimas lo merecen.

En ningún país, el racismo se ha corregido por sí solo: son necesarias políticas estatales para enfrentarlo, y al nuevo gobierno le corresponde trazarlas en dos direcciones: mejorar radicalmente la situación de los peruanos más vulnerables y cambiar la mentalidad racista. Esto ocurrió en EE.UU. desde los años 60 y en Brasil, desde el gobierno de Lula, con la creación del Ministerio para la Equidad Racial.

Es probable que el racismo haya iniciado la retirada, pero aún existe fuerte resistencia. Todavía la gente se confronta a sí misma y ante los demás desde supuestos valores de superioridad o inferioridad. El antídoto tiene que venir también desde el Estado con propuestas de inclusión y desarrollo para los pueblos discriminados. Todavía falta mucho camino por recorrer.

POR: Narda López Gaytán

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