La brujería existe. Podemos ver que viene ejerciéndose durante mucho tiempo, en muchas zonas de nuestro país, en pueblos o en algunos lugares ocultos dónde no llega casi nadie, también la encontramos en grandes anuncios en los periódicos o en algún cartel por la calle. Estas siguen un proceso y se basan en rituales, pueden curar enfermedades o generar males.
Hoy, se ha comercializado mucho el ser brujo o chamán considerándosele una estafa, sin embargo, muchas personas creen en ellos y en sus “grandes poderes” los cuales en mi opinión, son gracias a ciertas plantas y yerbas que sí poseen los elementos curativos y han sido demostrados científicamente, más no sus rituales.
"El layk'a hace maleficios. A veces también cura las enfermedades extrañar: locuras, histeria, el insomnio, el susto"
El curar enfermedades como locuras o histeria, es imposible. Todo trastorno o patología tiene un seguimiento clínico basándose en pruebas entre otros y por ende tendrá un diagnóstico clínico. Es posible que ciertas plantas que actúen como alucinógenos abran la mente de los individuos y tengan un efecto en ellos pero será momentáneo y puede ser beneficioso o no, sin embargo, no logra curar ninguna de las enfermedades mencionadas.
"El layk'a es compadre del diablo, según los indios y tiene mando sobre la muerte" José María Arguedas
Por otro lado, está presente la brujería que más hace énfasis Arguedas, la magia, el poder que se relaciona con el demonio, aquella que causa muertes y dolor.
"El layk'as sólo se espantan y huyen cuando se encuentran con el espíritu de los aukis sagrados o con alguna cruz bendita" José María Arguedas
En esto estoy de acuerdo, pues existe el bien y por tanto el mal, también. Hay innumerables casos de personas que se relacionan con seres de otros mundos y son servidores del demonio pero nada es gratis, tarde o temprano se paga la deuda.
Nuestro país está lleno una gran diversidad cultural y las personas poseen ciertas costumbres y/o tradiciones populares que se han transmitido de generación en generación es por ello que obtan por formas más fáciles y económicas para curarse de algo que las hace padecer: ir a un curandero a que los “bañen en ruda” o les “pasen el huevo o el cuy”.
No podemos negar ciertas realidades que no sólo se ven en la sierra o selva, sino en la misma costa, dónde existen más recursos modernos para el bienestar de la salud. Los doctores y clínicas abundan pero la cultura característica de otros, sus creencias y preferencias aún están sobre todo.Por: Sharon Rios Palacios

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