jueves, 30 de junio de 2011

Infancia de José María Arguedas


José María Arguedas en “Yo soy hechura de mi madrastra”, revela que sufrió maltrato infantil por parte de la segunda mujer que tuvo su padre, la cual discriminaba a José María cuando niño, ya que para ella, él era de una raza inferior.

El autor nos relata que comía con los empleados de la casa y fue ahí donde aprendió a hablar el quechua, la lengua con la que él se sentía muy identificado.
En mi opinión, considero que José María Arguedas aprendió en quechua por necesidad propia y con el tiempo fue identificándose poco a poco con esta lengua; he aquí un artículo sobre la violencia y el maltrato infantil que este autor nos quiso dar a conocer en su obra literaria ‘Antología’.

Diariamente, miles de niños y niñas en el Perú son maltratados física y psicológicamente por sus padres, madres, parientes, profesores, o por cualquier adulto que considere al castigo físico como normal, aceptable y hasta “necesario”. Las víctimas de estos casos no aparecen en las estadísticas, salvo que los “castigos” hayan originado graves secuelas o la muerte de quienes recibieron los golpes. Aunque esto ocurre con mucha frecuencia, las diferentes formas de castigo físico siguen siendo vistas como un método de disciplina y aprendizaje.

“El Comercio”

POR: Narda López Gaytán

El Layk’a en los tiempos de Arguedas


En el tiempo que vivió José María Arguedas, se logra apreciar la creencia y devoción hacia los curanderos y personas que se dedicaban a la magia negra en esos tiempos, como ya hemos notado, en la actualidad este tipo de devoción está desapareciendo; pero, volviendo a los tiempos del autor se decía que el Layk’a es el sacerdote o servidor del demonio (supay).

En tiempos aquellos se les temía a estas personas ya que podían causar la muerte lenta o rápidamente tan sólo con ‘amarrar’ a su víctima; pero conocer o saber de algún Layk’a, no era del todo malo, ya que al tener una enfermedad o alguna dolencia, el Layk’a curaba con métodos muy fáciles como las hierbas, los concentrados de plantas medicinales y naturales, las llamadas ‘limpias’ y demás tácticas usadas hasta la actualidad pero a la vez transformadas en pastillas, píldoras, jarabes, inyecciones que no son más de lo mismo que en tiempos anteriores se recetaban de una forma más natural por el Layk’a.


Son muchas las enfermedades que en base a yerbas y plantas medicinales se pueden curar. Por otro lado, conviene decir que en nuestro medio existen algunas categorías en cuanto al conocimiento de esta labor. 
Así tenemos que, al quien adivina el daño de algún prójimo y por el que viene sufriendo, puede asimismo curarle de dicha enfermedad o en su defecto, está en condiciones de poder determinar si la enfermedad del paciente es susceptible de ser curado o no, con los procedimientos que él emplea.
Aparte de este curandero adivino, tenemos al curandero que cura enfermedades ocasionadas por brujería, o también el curandero que efectúa "llamados", es decir, que invoca el nombre, repetidas veces, de la persona que padece de susto, debido según se cree, a que su alma se ha quedado en algún lugar, concretamente donde fue el escenario de algún incidente o accidente desagradable como puede ser una caída del caballo o del burro, un tropezón o una rodada por alguna pendientes; haber sido asustado por un toro bravo o una culebra, zorro, puma, etc. Asimismo, cuando dichos sustos son atribuidos a espíritus malignos como el duende, el guacrayo, el shapingo o las almas del más allá o de la otra vida o purgatorio, etc, según la creencia.
Los procedimientos usados para curar algunas enfermedades son las siguientes:

La limpia o sobada con alumbre
Para diagnosticar el susto. También utilizan el cuy, de color blanco o negro, sin ninguna pinta o mancha.

La llamada al ánima del enfermo

Cuando éste padece de susto o quedada. Para curar este tipo de enfermedades y otras, se utiliza mayormente yerbas en emplastos, como él "sueldo con sueldo, en lisiaduras y torceduras; el eucalipto, para resfríos; la hierba del susto, cola de caballo, mishquichillca, llantén, pie de perro, uña de gato, culén, toronjil, manzanilla, valeriana, etc.

El curandero tiene un gran conocimiento del estado sicosomático del paciente, que con solo mirarle los ojos ya sabe de qué padece. También hace diagnósticos tocando el pulso. 
 
http://ventana.delalibertad.com/bolivar/24-articulos-historias/189-curanderismo-y-brujeria-en-uchucmarca-peru.html

POR: Narda López Gaytán

El Folklore Peruano


Arguedas protestaba por dentro porque no nos inculcaban el sentimiento a valorar el folklore peruano, él daba a conocer este sentimiento escribiendo que en Chile se infundía esta cultura de amar lo suyo y querer sus raíces, en lo pedagógico esto de daba a conocer muy bien.


Pero en cambio el Perú, no tiene profesores, hasta la fecha, que se identifiquen con su raza, con sus orígenes y si los hay, habrán sólo unos cuantos y el sentimiento de Arguedas era que el Perú es un país donde se debería sentir uno con el orgullo de ser nacido en este país, eso es lo que él daba a conocer y comparto la idea con este autor ya que hoy por hoy no se da el caso de tener para comenzar un buen gobernante en el país, y por consiguiente no se darán los cambios si uno no los desea y peor aún si no los cumple iniciando cada uno de nosotros trazándonos una meta que cumplir y sacar adelante a nuestro país.



La multiplicidad de expresiones culturales que definen a un país como multicultural se basa en la fusión de la cultura occidental-cristiana con cada una de las culturas regionales de nuestro territorio. En ese sentido, la absoluta mayoría de expresiones culturales en el arte de la danza y el canto, y en otros terrenos del arte, es producto de esta fusión. Algunas de ellas donde la presencia española ha sido muy fuerte, la expresión artística tiene esa inclinación. Ese es el caso de la marinera norteña, la música criolla. En otras regiones donde la presencia indígena fue mayor que la española la expresión artística tiene una inclinación indígena como en los casos del Huaylas de Ayacucho y las danzas cuzqueñas.


http://folkloreperu-musicaydanza.blogspot.com/2010/03/educacion-y-folklore.html


POR: Narda López Gaytán

miércoles, 29 de junio de 2011

El Desconocimiento Cultural

Aunque parezca increíble de creer, soy un convencido que el Perú deber ser uno de los países que dentro de su territorio albergue tantas culturas, y en cada una de ellas existan tantas diferencias.
El escritor arequipeño Eduardo Acosta Silva (2009) plantea en su blog http://diversidadculturalsocierdadperu.blogspot.com/ que: “La diversidad cultural en el Perú se divide en tres sectores bien definidos. La cultura occidental está presente principalmente en la costa y las grandes ciudades, con ideas y costumbres propias de la persona occidental. Otro sector es la andina en la sierra del país con una región, sociedades y cultura diferentes costumbres, medios económicos y actividades. La selva es el último sector y posiblemente del que menos se sabe, con muchas etnias y comunidades repartidas a lo largo del basto territorio de la selva peruana”.
Hace muchos años en el Perú siempre los de la clase aristocrática marginaban y humillaban a los indígenas, siempre que leo algún texto o relato de José María Arguedas me da la sensación de que lo que el nos trasmite es que la gente evita conocer la cultura de las otras personas.
Las personas  aristocráticas solo se centran en ellos, solo les preocupan sus problemas, y ven por encima del hombro a los pobres indígenas. El problema de los indígenas viene desde hace mucho, puesto que siempre desconfían de los aristócratas por el pasado cruel que los liga a los blancos, en otras palabras los indígenas son muy cerrados con sus costumbres.
Cuando en el Perú todas las culturas traten de comprenderse, no digo aceptarse, simplemente que se respeten entre ellas, que respeten sus costumbres o tradiciones se verá favorecido el desarrollo del país debido a las características que presenta como recursos étnicos, sociales, tradiciones, regiones, fauna, flora y paisajísticos. Todo esto hace que el Perú este en los ojos del mundo y atraiga la atención de muchos turistas, empresarios importantes y gobernantes de grandes naciones que ven una gran posibilidad de comercialización y convenios.
Por eso quiero cerrar diciendo que es la hora que nos unamos como peruanos, y que todos juntos nos respetemos sin importar las diferencias sociales, económicas culturales, etc.

POR: Bryan Pita Vásquez

miércoles, 22 de junio de 2011

Sierra ¿peruana?


Los índices de marginación y discriminación a la gente de la región sierra del Perú, va en aumento, el racismo siempre será el gran problema de la sociedad hasta que en los hogares peruanos, esto se pierda poco a poco.

Una de las razones por las que subsiste el racismo en el país es que los peruanos tendemos a negar que existe. Lo niega la víctima, que prefiere pensar que lo maltratan porque “no es importante” o “el otro es abusivo”, y lo niega el racista, que ha naturalizado la discriminación, es decir, le parece simplemente que su conducta es normal. En ambos casos, la negación es conveniente para evitar aceptar una realidad dolorosa y complicada, en la cual muchos peruanos somos discriminados por unos y discriminamos a otros.


Sería un grave error restringir el racismo a lo que algunas personas dicen o escriben: las peores expresiones del racismo son la pobreza, la desigualdad y la injusticia que enfrentan millones de peruanos. El racismo permite que estas situaciones sean percibidas como naturales; es decir, siempre existirán o, peor aún, sus víctimas lo merecen.

En ningún país, el racismo se ha corregido por sí solo: son necesarias políticas estatales para enfrentarlo, y al nuevo gobierno le corresponde trazarlas en dos direcciones: mejorar radicalmente la situación de los peruanos más vulnerables y cambiar la mentalidad racista. Esto ocurrió en EE.UU. desde los años 60 y en Brasil, desde el gobierno de Lula, con la creación del Ministerio para la Equidad Racial.

Es probable que el racismo haya iniciado la retirada, pero aún existe fuerte resistencia. Todavía la gente se confronta a sí misma y ante los demás desde supuestos valores de superioridad o inferioridad. El antídoto tiene que venir también desde el Estado con propuestas de inclusión y desarrollo para los pueblos discriminados. Todavía falta mucho camino por recorrer.

POR: Narda López Gaytán

El problema no es la Pobreza. El problema es la Inoperancia


El Perú es un país brillante, su riqueza mineral, su biodiversidad, y también por el hecho de ser herederos de un pasado glorioso que nos hace sentirnos orgullosos frente a los ojos del mundo.

Luego de contemplar el arte de José María Arguedas, un inolvidable escritor mestizo que sobresalió por su gran capacidad para mostrarnos con mucho talento el mundo de la gente andina, gente que hasta aquel momento era olvidada por los demás compatriotas; veo con más preocupación la realidad de que no todo es perfecto en mi Perú, que desde el tiempo de la conquista de los españoles han existido rencillas entre los indígenas y los mestizos. Siguió durante la época de la independencia, y se agravó durante el siglo XX.

Si nos tenemos que basar al tiempo en el que vivimos, todavía observamos esa gran diferencia y muchas veces hasta discriminación entre la gente de la costa y la gente andina. 
Esa gente del ande que por años ha sido tachada por “ignorantes” o “gente en extrema pobreza”, talvés eso sea lo más grave porque ya hallamos el problema, pero que hacemos por cambiar esa situación, ¡NADA! ¡ABSOLUTMENTE NADA!

Según un Reporte de la Universidad Mayor de San Marcos – Lima, explicaba que: “Nuestro país sigue teniendo importantes niveles de pobreza, con situaciones muy críticas, especialmente, en las zonas rurales y que afectan directamente a los niños, niñas y adolescentes. Según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2006-IV Trimestre del INEI, la pobreza total en el Perú involucra al 54,3 % de la población, segmento del cual el 23,9 % se encuentra en pobreza extrema”.



Quiero rescatar también que la brecha económica no solo existe entre los de costa y sierra, hoy en día se está hablando mucho de los aymaras, que reclaman con violencia (lo cual me parece contraproducente)la expropiación de las mineras, puesto que a su juicio se ven perjudicados por la irresponsabilidad social de las mencionadas empresas mineras.

El Perú para que siga creciendo necesita del apoyo de todos, soy un convencido que si logramos disminuir la pobreza y eliminar la extrema pobreza de aquí a unos 20 o 30 años seremos un líder económico y cultural no solo en Latinoamérica, sino también en el mundo entero

POR: Bryan Pita Vásquez

Ser o No Ser Peruano


El Perú es un país pluricultural y de gran biodiversidad sin embargo el peruano imita comportamientos, costumbres y culturas, se “acultura”, desplazando la cultura peruana cuando se debe adaptar estos comportamientos con el fin de mejorar nuestra cultura sin necesidad de reemplazarla. 

La falta de identidad del peruano radica en la ausencia de conciencia de todo lo bueno que posee nuestro país y esto no es culpa del mundo. Este problema es y será el problema de nuestro país debido al desconocimiento de nuestra cultura. Es la falta de educación que no permite al infante crearse una adecuada identidad cultural.


En el libro “Basta de cuentos” de Andres Oppenheimer muestra cómo otras culturas se preocupan por la educación de su país logrando resultados favorables no solo relacionados a la educación si no a la superación de la sociedad y generación de desarrollo igualitario. 
Él ejemplifica desde el sistema de educación universitaria de Finlandia, sus clases personalizadas de tres maestros y la universidad gratuita, hasta las 18 horas de estudio de los niños chinos, todos ejemplos de cómo la educación infiere mucho en el desarrollo humano y en la formación de su cultura.
“Yo no soy un aculturado; yo soy un peruano que orgullosamente, como un demonio feliz habla en cristiano y en indio, en español y en quechua” 




Exclama Arguedas con orgullo propio de alguien que pese a las adversidades vividas en su familia, su vida amorosa y sus conflictos personales; superó esas barreras para poder mostrarle al mundo nuestra cultura, nuestro sentir con la esperanza viva de que algún día el peruano este orgulloso de ser peruano y él sabía que no se trataba de un tema de capacidad si no de voluntad.

Arguedas en su discurso “No soy un aculturado” muestra su descontento con la actitud de muchos peruanos que se “aculturan” es decir adoptan otras culturas, reemplazando la propia lo que le parece lamentable debido a las riquezas culturales de nuestro país y lo expresa así:

“Imitar desde aquí a alguien resulta algo escandaloso. En técnica nos superarán y dominarán, no sabemos hasta qué tiempos, pero en arte podemos ya obligarlos a que aprendan de nosotros y lo podemos hacer incluso sin movernos de aquí mismo”.

En este aspecto me encuentro completamente de acuerdo con el pensamiento de Arguedas sin embargo creo que la sociedad actual exige que adoptemos conocimientos, sistemas, lenguas, comportamientos  y  tecnologías para no estancarnos frente al avance mundial en todos estos aspectos.

No podemos abastecernos completamente solos, necesitamos del mundo y este también nos necesita; no podemos cerrarnos frente al mundo pues vivimos emergidos en  una semiglobalización. Hablo de una semiglobalización estando completamente de acuerdo con Pankaj Ghemawat que escribió el libro “Redefiniendo la globalización” donde expresa la necesidad de ser conscientes de que estamos inmersos en una semiglobalización puesto que aún los países conservan sus culturas, todos no conformamos un solo país pero la mayoría se encuentra confundido respecto a esto.

Es por eso necesario recalcar que la culpa de la transformación de la cultura no está en el término o en las prácticas de globalización, está en las personas que confunden el mejorar  y adaptar por imitar y reemplazar la cultura; la identidad nacional que nos distingue del ciudadano de otro país.

Lo único que se mantiene constante es el cambio (Peter Drucker) y ese cambio exige que tengamos la capacidad de adaptarnos a otras culturas sin necesidad de reemplazar la nuestra, como lo hizo Arguedas que viajo por distintas culturas pero  mantuvo la nuestras, sus raíces y fiel a la tierra que lo vio nacer.  

Arguedas describen muy bien en qué condiciones se encontraba el país y el exceso de aculturamiento por parte de los peruanos causándole indignación ante esta lamentable realidad sin embargo los tiempos han cambiado y la realidad actual es otra; no podemos vivir del pasado, en Latinoamérica sufrimos de una enfermedad llamada “vivir del pasado”, logrando que nos estanquemos frente a las realidades actuales mientras que por otro lado el peruano cofunde la emoción con orgullo; ¿Cuántas veces hemos escuchado a muchos hablar de lo bien que juega Pizarro, de lo buena que es Kina Malpartida, de lo genial que es Gaston Acurio y de la genialidad de Vargas Llosa?, pero alguno de ellos ¿ha intentado hacer lo mismo? ¿Cree en la posibilidad de lograrlo? ¿Confía en su país? ¿No se avergüenza?¿No desea ser extranjero y tener un lindo apellido? 


Hoy la publicidad y demás medios de comunicación influyen, pero no sería el impacto tan grande si no fuera por la vulnerabilidad de identidad cultural del peruano. Aprendamos a aceptarnos, a querernos y a valorarnos, no cambiemos reemplacemos nuestra cultura ni intentemos ser quienes no somos. 

Termino haciendo énfasis en esta frase de Arguedas: “Imitar desde aquí a alguien resulta escandaloso”.

POR: Rubí Benites Horna

martes, 21 de junio de 2011

El rechazo al Perú profundo, el rechazo a nosotros mismos.


Después de leer el discurso  “No soy un aculturado”, me he puesto en los zapatos de José María Arguedas.

La identidad nacional siempre fue un tema complicado de abordar, pues creemos que los peruanos estamos jerarquizados por la raza: criollo, mestizo, indio, etc o por el nivel socioeconómico.

Al peruano  le hace falta nacionalismo, pero este es un problema de hace mucho tiempo. Uno de los momentos, fue en la etapa post colonial, cuando el Perú se estaba estructurando como república, fue la ausencia de un sentimiento de nacionalidad por parte de quienes participaron en la independencia la que influyó para que la identidad nacional no existiese o fuese confusa

En nuestros días, aún existen esas grandes “diferencias” que nos separan de diversos pueblos que pertenecen a un mismo país, a una misma identidad, a una misma patria, a un mismo Perú. La falta de identidad nacional no  permite que aprendamos hoy las diferencias que existen en nuestro país. No debemos esperar que otros sean iguales a nosotros, y si es que no lo son, ¿Por qué no respetamos y aceptamos como son? ¿Por qué han de ser inferiores por ser como son?

Aún se le percibe al indio desde su contexto andino, a la Sierra en sus relaciones  de dependencia a la Costa. Se los sigue mirando con ojos de burla y hasta muchas veces repugnancia, sin poder ver más allá de sus ropas o costumbres el sufrimiento y dolor que les causan.

Arguedas nos muestra el valor de una cultura quechua la cual es despreciada por la sociedad, muchas veces considerada como “extraña”, excluyéndola de una vida digna y oportunidades para ser mejor.  Una cultura que le enseño los grandes lazos de afecto que existen entre ellos y orgulloso de ser así, una cultura que ama a su tierra, y que puede dar unos abrazos al desamparado, como lo fue él durante su infancia.

Nuestro país se ha configurado en otra especie de sociedad, no en la sociedad que posee una belleza variada tanto como en seres humanos y tierras, de colores, de símbolos, de maneras de vivir, de culturas. Una sociedad que no es veraz, una sociedad que sigue creciendo desde hace muchos años porque muchos ciegos la alimentan, todo esto se encuentra a nuestro alrededor, tan sólo echemos un vistazo; el aborrecimiento a un campesino, el negar la educación y nuevo conocimientos a muchos niños indígenas, el caminar por la calle y mirar con marcada distancia y murmurar sobre una mujer de la sierra con vestimenta típica de su región.

Arguedas deseaba reivindicar al Perú profundo, ese que se encontraba y aún sigue siendo “acorralado” desde hace siglos, expresar una alternativa de cambio social por un buen vivir para todos, que no se cierren las puertas para los que viven humillados sólo por tener otro idioma o costumbres.



Es por ello, que como país debemos preocuparnos por nuestra identidad cultural, somos lo que somos desde hace siglos y nadie lo podrá cambiar. Hay que sentirse orgullosos de ser en verdad “peruano” un peruano que sea costa, sierra y selva, un peruano que viva y se engrandezca por su historia, arte y la gama de seres humanos que habitan en la misma tierra que él.


POR: Sharon Ríos Palacios